Hoy os traemos a Nahum “Katakraos” Rivas, un autor con barbas tan abundantes como su sentido del humor.

Háblanos un poco de ti antes de nada:

Hola, soy Nahum, natural de Madrid, y siempre he estado con un lápiz en la mano. Cuando descubrí que la gente se alegraba más de que lo usaras para pintar en según qué papeles que de que le apuñalaras con él, decidí dibujar más y apuñalar menos.

* se aleja un poco arrastrando la silla, poniéndose fuera del alcance del afilado lápiz de Nahum * ¿Por qué decidiste entrar en NEUH?

La verdad, llegó Lewis, me dijo “estoy montando una cosa, estás dentro” y me encontré ahí, sin saber muy bien cómo.

No te dejó muchas opciones. Hablemos de libros, ¿cómo ves el futuro de las editoriales?

Pues como el de cualquier otro negocio, las pequeñas van a necesitar reinventarse y llegar a su público, las grandes tendrán su colchón económico y seguirán publicando, a menos que quiebren. Me imagino que siempre que alguien quiera publicar algo, habrá gente que quiera publicar cosas.

¿Y el de la autoedición?

Siempre lo he visto como algo más punky, más de “yo me lo guiso, yo me lo como”. No creo que desaparezca, seguirá habiendo gente que quiera sacar sus cosillas sin que les controlen desde arriba, o pocos ejemplares, o yo qué sé. Lo bueno es que la tecnología se abarata con el tiempo, y eso da acceso a más gente que antes no se podía permitir publicar un libro sin un desembolso económico fuerte. El hecho de que ahora no te pidan imprimir un mínimo de mil copias, por ejemplo, es algo que ha permitido que más gente pueda permitirse autopublicar. Me imagino que esta tendencia seguirá en años venideros.

¿Qué le dirías a la gente que se siente frustrada porque ninguna editorial le acepta su trabajo?

Pues lo primero, autoanálisis. ¿A quién se lo has enviado? ¿Publica obras similares a las tuyas? ¿Lo has mandado indiscriminadamente a ver si alguien picaba? Si has hecho el trabajo previo, lo has mandado a la editorial adecuada (no mandes terror gore a una línea infantil, por ejemplo), ¿crees que tu nivel es similar a otras publicaciones de la editorial? Y si ves que sí, pero que no te publican, igual es que simplemente no les encajas en ese momento. Pero… hay otras vías de dar tu trabajo a conocer, ¡si tan sólo la gente pudiese publicarse a sí misma!

¿Se puede vivir de la autoedición o es un “complemento”?

Pues depende. Hay gente que tiene el público suficiente (sobre todo en países grandes, como EEUU) para poder permitirse vivir de sus fans y de sus obras. En España hay menos público porque somos un país más pequeño, pero tampoco es imposible, sólo mucho más difícil. Pero ahí tienes la colección Científicos de Jordi Bayarri, autoeditada, por crowdfunding y que funciona estupendamente.

¿Se han convertido los autores en mercaderes, community managers y pregoneros?

Un poco sí, pues si te toca hacer todo tú solito, te toca hacer esto también… o pagar a alguien para que te lo haga. Para muchos, las redes sociales son la plaza del pueblo donde dar a conocer sus productos al público.

Como es normal, los autores sois quienes más debéis promocionaros. ¿Hay un límite a esto?

Hombre, pues sí. En muchos casos es cierto que tendemos a ser más tímidos, y nos cuesta hablar suficiente de nuestras cosas… pero el otro extremo, de gente que entra a conversaciones ajenas en plan “he venido aquí a hablar de mi libro” es pasarse también. Un punto medio, hablar de tu obra con asiduidad, de forma no invasiva, y de otros temas aparte, suele ser un buen equilibrio. Al menos no te harás tan brasas si cada vez que coges el teclado es para hablar de lo tuyo, corazón.

Si has hecho crowdfunding ¿cómo valoras la experiencia?

No he hecho, pero me lo planteo. Y aquí sé de experiencias ajenas.

¿Hay trucos para meterse en el micromecenazgo?

Lo primero, saber que te va a tocar hacer autobombo como si no hubiese un mañana. Todo aquel que se mete en un crowdfunding tiene que darlo a conocer, setecientas horas al día. Qué útiles son las herramientas de “programar publicación” en estos momentos. Por lo demás, tener un producto atractivo que interese a mucha gente. Facilísimo.

¿hay algo que nunca deberías hacer?

Olvidarte de los aspectos legales y el tema de impuestos, eso es divertidísimo. Y si prometes algo y se alcanza la meta para desbloquearlo, no lo cumplas. Verás en el siguiente crowdfunding la de gente que te va a hacer caso. Ah, intentar abarcar más de lo que puedas hacer (demasiadas recompensas extra que no te compensen o similar) también sería algo a evitar.

Sabiendo lo que sabes ahora, ¿montarías un crowdfunding?

Sí. Pero tendría que estar muy seguro de lo que voy a sacar. Y seguramente pediría una cantidad pequeña para empezar, una tirada muy limitada, o algo así. Ya habría tiempo de meterse en algo grande.

¿Has usado otros métodos de financiación, como la preventa?

No, pero no es algo que descarte utilizar en un futuro. El tema es tenerlo bien organizado y todo muy clarito.

¿Te gusta ir a eventos o eres de quienes sienten pánico?

Quitando momentos de pandemias y similares, la verdad es que el trato con el público y el movimiento que tiene un evento es algo que me gusta. Ahora me lo tomo con más calma, pero algún que otro evento he pisado, y mis historias tengo. Eso sí, lo que siempre digo para estas cosas, si puedes estar con al menos otra persona en el stand, mejor que mejor.

¿Trabajas en solitario o prefieres colaborar con más gente?

La verdad es que en general trabajo mejor solo, porque sé exactamente qué me motiva más a la hora de escribir, de dibujar y demás, y al aumentar el número de personas en un proyecto aumenta el potencial para los malentendidos y el caos. Pero si hay que hacerlo se hace.

¿Has trabajado con guionista/dibujante, o en proyectos conjuntos, como fanzines?

He trabajado con otra gente, tanto de guionista como de dibujante, en fanzines y otros antros de perversión. Lo mejor es que todo el equipo tenga la cabeza apuntando hacia el mismo sitio, más o menos. Al final, lo que cuenta es que las páginas estén hechas y se puedan enviar a imprimir. Eso es todo.

¿Por dónde empiezas a preparar tus historias?

Siempre necesito una idea básica de lo que quiero. Puede ser un ambiente, un verso de una canción, un personaje que se te ocurre, una pregunta de “¿y si…?”. Tras esa chispa, esa idea, viene el resto del trabajo. Pero algo lo tiene que poner en marcha.

¿Haces mucho trabajo previo: escaletas, tratamientos, sinopsis?

Depende de la historia. Siempre se empieza por ver qué quieres contar y qué espacio tienes para ello. A partir de ahí, vas definiendo escenas, de ahí cuántas páginas por escena, qué pasa en cada página, qué pasa en cada viñeta. Escribes, reescribes, haces storyboards, lo tiras todo, te emborrachas, te vas a México, te casas con una tonadillera, te despiertas con una resaca terrible, huyes del país, te vuelves a sentar en la mesa de trabajo, y reescribes y reorganizas hasta que lo ves más o menos dibujable.

¿Utilizas algún sistema de creación de personajes?

Cuatro dados de seis, descartando el menos y repartiendo al gusto… ahora en serio, muchas veces los personajes surgen de la historia, o ya los tenías, te cuentan su propia versión de la historia que vas a contar. Me ayuda mucho dibujarles la cara, la postura corporal, el vestuario… me dicen mucho sobre ellos. Después ya empiezo a escribir notas y detalles biográficos, centrándome en lo que es relevante para la historia. Si el villano es un apasionado de coleccionar cromos, pero no lo voy a reflejar en la historia de ninguna manera, igual es un detalle que me puedo ahorrar.

¿Les sometes a baterías de preguntas?

Ni de broma. Algunos no se callan ni debajo del agua, no les pienso dar más excusas.

¿Les sientas en un diván?

Primero que se lo trabajen. Cuando acaben ya tendrán tiempo de descansar.

¿A qué tipo de público enfocas tu trabajo?

Generalmente suelo escribir para mí. Soy un tipo al que le gusta el humor, el terror, la fantasía, las aventuras, la ciencia ficción… Me imagino que hay más gente ahí fuera a la que le puede gustar lo mismo que a mí, y si disfruto con lo que hago, pues seguro que ellos también lo harán.

¿Qué autores o autoras te han influido especialmente en tu trabajo?

Mignola, Frazetta, Lovecraft, LeGuin, Toriyama, Brom, Shirow, Giger, Quino, Schulz… tengo una lista muy larga, y llena de gente muy clasicota.

¿Qué obras has publicado?

Historias de un friki con barbas era una tira cómica casi autobiográfica que disfruté muchísimo sacando adelante. Un experimento tontorrón con el que aprendí un montón sobre el lenguaje del cómic y los tiempos. Obliterast (publicado en la revista Pulp comics y como webcómic) es un cómic de aventuras, fantasía y terror en una época victoriana, muy influido por el Hellboy de Mignola. Para el Posabirras del Mal me decidí por una historia de corte lovecraftiano, y algo así me preparó Lewis para mi parte de “Baila Conmigo”.

¿Tienes algún nuevo proyecto pendiente?

Tengo pensado sacar al menos un par de tomos de Obliterast cuando la situación lo permita, y estoy preparando un par de obras de fantasía y humor, una centrada en un grupo de aventureros un poco especiales, y la otra desde la perspectiva de unos humildes (y estúpidos, todo hay que decirlo) goblins. Aparte de una serie de vídeos didácticos que llevo un tiempo planeando. ¡Ahora, que el tiempo y las finanzas me permitan llevarlo todo adelante!

Por nuestra parte puedes estar seguro de que nos rascaremos el bolsillo. Para terminar, os dejamos con la forma de conocer el trabajo de Nahum y contactar con él para ofrecerle contratos:

Página web: http://katakraos.wordpress.com/

Instagram: https://www.instagram.com/katakraos/

Twitter: https://twitter.com/katakraos

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