Entrevista a Fernando Llor


Guionistas, esos entes raros. Gente que imagina mundos llenos de cosas. Cosas que a su vez imaginan mundos llenos de otras cosas. Otras cosas que a su vez… y así hasta el infinito. En NEUH tenemos varios de estos especímenes empeñados en crear tramas, personajes, historias y diálogos.

Uno de ellos es Fernando Llor y hoy lo sentamos en nuestro sofá virtual y le invitamos a panchitos virtuales y un refresco de limón virtual:

Bienvenido, háblanos un poco (POCO) de ti.

Pues soy guionista de tebeos desde el año 2011 y compagino esta maravillosa profesión con la de impartir clases sobre escribir tebeos en O Garaxe Hermético, que es la única escuela profesional de cómic e ilustración que hay en Galicia. De momento he conseguido llevar al papel algunas obras: ‘Teluria 108’ (con Álex Muñoz), ‘Nyx, los sueños de la Diosa’ (con René Valiñas) y ‘Ojos Grises’ (con Roger Vidal y Alex Batlle).

También he participado en dos cómics colectivos escribiendo los guiones. Están en el catálogo de NEUH gracias a (los majos, queridos, maravillosos y currantes) The Rocketman Project: ‘Las Catacumbas de Salem’ y ‘Sangre en el suelo’.

¿A qué tipo de lectores enfocas tu trabajo?

Pues esto puede sonar un poco raro, pero jamás me ha dado por ponerme a pensar en qué quieren los lectores para escribir nada. Me parece algo muy extraño. Pienso en lo que le viene bien a la historia, a los personajes, en como construir la trama de la mejor manera posible, en buscar un buen final, pero no se me ocurre pensar en qué quieren los demás de mi obra porque me podría volver loco. Bastante tengo con saber qué quiero yo jejeje.

¿Crees que es necesario acudir a algún centro de artes o se puede ser autodidacta y triunfar?

No creo que sea imprescindible, pero sí lo veo como muy aconsejable. Tanto si quieres aprender a dibujar o a escribir es muy bueno entrar en contacto con otra gente que está persiguiendo metas parecidas o con las que compartes ciertas inquietudes. Una escuela, además de toda la teoría y la técnica, también te proporciona eso. Además, un profesor, al menos uno bueno, siempre va a tratar de que explores todas tus capacidades y te puede llevar a límites que ni siquiera imaginas trabajando o aprendiendo por tu cuenta.

¿Por dónde empiezas a escribir tus historias? ¿Haces mucho trabajo previo: escaletas, tratamientos, sinopsis?

Hago muchísimo trabajo previo, de hecho por número efectivo de horas, creo que dedico más o menos el mismo tiempo a preparar un trabajo que a ejecutarlo. Para mí las escaletas son algo fundamental, necesito saber por dónde va a ir la historia antes de escribirla. Además hacer varias versiones me sirve para hacer algo de trabajo de reescritura y cuando llego al guión sigo cambiando cosas. Cuando una obra llega al papel siempre hago lo mismo: primero me la leo (con mucha ilusión de tener un libro nuevo) y después la contrasto con la escaleta, a veces ver los cambios es impresionante.

¿Cómo documentas tu trabajo? ¿Tienes algún aliado imprescindible para la documentación?

No me documento igual para todas. Esto va un poco en función del génnero. Si estoy escribiendo una historia de aventuras espaciales en la que yo “pongo las normas”, más que una documentación extensa, lo que hago es generar un documento en el que cuento cuáles son las normas básicas del mundo que estoy creando, cómo se organizan política y socialmente, como funcionan los viajes espaciales… esa clase de cosas. Sin embargo, si estoy haciendo algo realista o en una época histórica muy concreta sí que me meto a tope con la documentación. Suelo acudir mucho a wikipedia, a alguna de las hemerotecas digitalizadas y también a alguna biblioteca en busca de material muy concreto.

¿Qué recomendarías a alguien que está empezando?

Que lea mucho, muchísimo. Y que escriba, que escriba muchísimo. Que conozca cómo funciona todo el mundillo, no solo la parte que le pueda interesar, que trate de saber quién es quién, que sepa qué produce cada sello editorial, que sepa quiénes hacen autoedición y cómo se financian. Que pregunte mucho, que experimente mucho y que falle miles de veces. Se aprende mucho más de los fallos que de los aciertos

Esto de crear tiene varias patas: escribir, editar, distribuir… ¿Cómo llevas cada etapa, odias alguna?

La creación la adoro, si pudiese vivir única y exclusivamente de escribir sería uno de los seres más felices del planeta. La edición… en fin, mi experiencia con la autoedición es muy pequeñita, aunque en breves me voy a lanzar a preparar alguna cosa. En cuanto a la edición convencional me ha pasado de todo en un espectro que va desde “esto la polla en vinagre” hasta “pero esta gente qué coño se cree”. La distribución es algo muy tedioso, igual que la promoción (creo que una cosa sin la otra no acaba de funcionar), pero es imprescindible, así que hay que tratar de llevarlo lo mejor posible.

¿Cuánto tiempo dedicas al día a escribir?

Trato de escribir todos los días al menos un rato que oscila entre las 2 y las 4 horas. A veces voy alternando entre diferentes proyectos, artículos para el blog, cosillas para alguna revista, guiones para el audiovisual… Creo que ir compaginando cosas diferentes me permite oxigenar la cabeza y también poder tener cierta constancia y rutina de trabajo.