24 horas en Planeta 24. Dibujar un cómic de 24 páginas en 24 horas.


¿Sabíais que hace unos días nuestro compañero Cano se embarcó en un reto de locura de estar 24 horas seguidas dibujando un cómic? ¡Pues no sólo lo hizo, sino que nos cuenta a continuación su experiencia! ¡Esperamos que la disfrutéis!

Preparación

Hace unos años escuché hablar por primera vez de este reto: el cómic de 24 páginas en 24 horas. Una locura para mí, que siempre tengo sueño, y también una experiencia irresistible que no he hecho hasta este año. El reto funciona así: tienes 24 horas seguidas para dibujar una historia de 24páginas, sin guión ni idea previa, a pelo. ¿Parece agotador? Lo es. Lo más normal es hacerlo cuando se lanza el evento (este año, 2016, fue en octubre) o crear un evento en tu localidad con más autores que se apunten. En mi caso eso no era posible, vivo en una isla donde hay pocos acontecimientos relacionados con el cómic, o si los hay no me entero, lo que es muy probable. Así que me monté mi propio evento.

Lo primero fue decidir el día. Como al final de diciembre estoy de vacaciones, elegí el día 26 para empezar, así tendría días para reponerme del esfuerzo, si algo saliese mal. Y para no estropear mucho mi ciclo de sueño, empezaría a las diez de la noche, y así al acabar al día siguiente podría dormir por la noche. Además, las primeras horas serían en un entorno tranquilo y las últimas, las más difíciles, tendría movimiento y ruido alrededor.

Me aseguré de que mi suministro de café y la cafetera estaban provistos. Compré una pizza y la dejé en el horno, lista para cocinar. También dejé en la nevera algunas salchichas, tabletas de chocolate y preparé un par de bolsas de snacks. Y agua, refrescos y fruta, pero nada de alcohol. Quería que la comida estuviese a mano sin pérdida de tiempo y que tuviese energía. Y cargué la batería de mis auriculares inalámbricos.

El día anterior dormí 7 horas, como es habitual, y por la tarde me eché una buena siesta. Esperaba dormir hasta las 21:00, pero me desperté antes y ya no pude seguir. Me puse ropa cómoda, tres pares de calcetines, un chaleco térmico y dejé preparado el saco de dormir para meter las piernas (en mi estudio hace frío). Una buena ducha, desayuno ligero y me fui a la mesa de dibujo.

Preparé la cámara (todo se retransmitió en directo por Picarto) y el material de dibujo. Al principio pensé en hacer todo a tinta, para que quedase limpio e imprimible, pero lo pensé mejor y, para ir más rápido decidí usar lápices de grafito acuarelable. Es un material bastante apañado que funciona muy bien para dibujar bocetos en cualquier parte, sobre todo si se acompaña de pinceles con depósito de agua. Además, estoy mucho más familiarizado con el lápiz que con la tinta, y para un reto como este lo mejor es usar materiales y técnicas que se te den bien, no es momento de experimentar.

En cuanto al papel, rescaté del cajón un bloc de papel con grano, para lápiz, de Fabriano, que llevaba un par de años muerto de risa en el armario. ¿Porqué no usé medios digitales para el reto? Es muy rápido y es más sencillo hacer correcciones sobre la marcha. Las razones principales son dos: cada vez que me pongo frente al ordenador me entra mucho sueño. No sé si es por la pantalla, o si es porque el sillón que uso para el ordenador es más cómodo que el taburete con respaldo de la mesa de dibujo, pero es algo automático: ordenador = sueño. Y por otro lado quería tener los originales en papel, y disfruto mucho dibujando y pintando con medios tradicionales.

Empezando

Lo primero fue conseguir un tema sobre el que dibujar. Como debe ser todo improvisado pedí que me dijesen algo en el chat de picarto. Lo que conseguí fue “plantas mutantes zombies”, “ardillas” y “Bodastarté en el espacio” (Bodastarté es un personaje de mi cómic Ibosim, que no tiene nada que ver con ciencia-ficción y menos aún con armas del futuro). Descarté a las ardillas porque no tengo corazón para hacerlas sufrir.

Las primeras páginas fueron muy bien. No había pensado por dónde tirar con la historia, así que empecé por una escena genérica de acción que presentaría a la personaje principal y dejaría claro que es una mujer de acción. Aquí fue donde me alegré por primera vez de escoger los lápices de grafito acuarelable: mediante el trazo y usando lápices de diferentes graduaciones se controlan muy bien los grises, los contornos y las luces. Es verdad que con más tiempo podría haber quedado mucho mejor, pero ese aspecto orgánico, con trazos visibles, como de boceto, me gusta mucho y resulta interesante.

Las tres primeras páginas cayeron en poco más de una hora. No tenía nada de sueño y estaba animado. En las páginas siguientes se explicaba un poco la trama, si es que se le puede llamar así. Decidí hacer algo en plan Space Ópera, muy de serie B, un argumento de los que harían llorar a cualquier escritor de ciencia-ficción serio. El resto de personajes también aparecen en mi cómic Ibosim, aunque, una vez más, los roles son inventados sobre la marcha. Y es algo bueno para un reto así, dibujar cosas que te hagan gracia y te animen a seguir. Por ejemplo, aquí Bodastarté y Patricia son pareja, cosa que no ocurre en el otro cómic, pero que me habían sugerido varios lectores y lectoras.

Sobre la hora 14 empezó a atacarme el sueño de verdad, se nota porque en la página nº 15, la última viñeta está muy manchada: las pinceladas las estaba dando medio dormido. Lo arreglé un poco con un bolígrafo de gel blanco. Y ahí tomé el primer café del reto.

Las horas siguientes pasaron alternando el estupor con la atención plena. Me levantaba cada hora para estirar las piernas, salí a ver el sol. Creo que desayuné una bolsa de ganchitos, no estoy seguro. Y es curioso, pero viendo esas páginas creo que mi dibujo mejoró, incluso las posturas difíciles salían bastante rápido. He de decir aquí que en ningún momento usé referencias externas, todo lo dibujé de memoria. Es una ventaja de practicar mucho, cada día, que memorizas anatomía y formas y luego sale todo cuando lo necesitas.

En la hora 18 volví a casi quedar dormido y a partir de ahí ya fui cuesta abajo. Tenía que esforzarme conscientemente para saber qué estaba dibujando, y de nuevo me estaba saliendo bien (mi subconsciente dibuja mejor que yo, maldita sea). Las últimas horas eran una lucha para dibujar lo que debía, fueron las más difíciles con diferencia. Me ayudé con una manzana, que comí a medias, me olvidé de ella (aún teniéndola en la mano) y acabé de comer casi al final. Me llamó la atención que tuviese que animarme cada vez que acababa una página para empezar otra, incluso arrancar la hoja del bloc me costaba.

Cuando fotografié el último dibujo y di por acabado el reto, no era capaz ni de sentirme feliz, estaba más contento por el hecho de que me hubiese sobrado una hora y media y podía ir ya a dormir. Tampoco pensaba que el cómic fuese gran cosa, sólo recordaba las partes más malas. Algo que me ayudó mucho, y nunca agradeceré lo suficiente, fueron todos los amigos que se acercaron al chat de Picarto para darme ánimos ¡os quiero, sois los mejores!

Colgué el último dibujo, apagué la cámara, la luz y comí algo, creo que un yogur. Luego me fui a dormir (y no pude durante al menos media hora, tenía algo de taquicardia). Al final dormí 11 horas seguidas.

Un dato curioso: durante todo el reto sólo tomé tres cafés, cuando en un día normal de dibujo tomo cuatro o cinco. Y nada de bebidas energéticas, que me sientan muy mal.

El día después

Cuando me levanté me dolía un poco la cabeza, pero nada más. Repasé los dibujos, los comentarios en el facebook (muchas gracias también a vosotros) y fui escaneando páginas para dejar el cómic presentable. Ahí me di cuenta de que, con todas sus faltas, quiero a este cómic. Pasé todo ese día medio groggy, durmiéndome a ratos sin razón, pero ha valido la pena. He subido las páginas limpias a esta página, con la rotulación a mano tal y como salió en su momento, y poco a poco lo imprimiré en grapa. Dos días después apenas tenía consecuencias físicas, el sueño ya era el normal de cada día, y seguía dibujando como de costumbre.

¿Volvería a hacer este reto? Sí, pero acompañado por alguien que también lo esté dibujando, preferentemente juntos en un sitio físico, para darnos apoyo. El saber que alguien está ahí, aunque sea a través de internet o de una cámara, ayuda más de lo que parece. Dibujas aunque sea por no defraudar a los que observan.

El resultado puede leerse online en Subcultura y próximamente estará disponible en papel.

Cano

Escrito por Cano.

Nacido en 1970. Aunque ha dibujado y pintado desde siempre, en 2009 Cano hizo dos cosas que cambiaron su vida: se dejó bigote y descubrió la pintura digital. Desde entonces…

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