7 consejos para un buen worldbuilding


¿Y por qué siete? ¿Por qué no cinco? ¿O veinte? Pues por la sencilla razón de que había que elegir un número, y el siete es un número que despierta nuestra imaginación. Podríamos hablar de docenas de consejos sobre una buena construcción de nuestro escenario, pero con siete nos habrá de bastar. Por ahora.

1.- Planifica los detalles que vas a incluir.

A nadie se le escapa que algunos de los más grandes autores de fantasía y ciencia ficción son recordados por la grandeza de sus escenarios. Se pueden escribir ríos de tinta con las bondades y vicios de las novelas de Tolkien o Asimov, pero en lo que todo el mundo estará de acuerdo es que sus obras transcurren en lugares tan vivos y tan reales que cada lector se siente como si viviera en ellos. Hablad con lectores de diferentes procedencias y extracción social y casi todos coincidirán en cómo se imaginan las aventuras de Bilbo y Gandalf o de Elijah Baley y Daneel R. Olivaw. Todo eso se logra gracias a tener muy claras las formas de los lugares y cómo son las cosas en ellos.

Piensa en: 

  • Qué rol tiene el lugar en el que transcurre la acción. ¿Es un mundo mágico o tecnológico? ¿La gente vive con miedo o con esperanza? ¿Hay una rebelión en ciernes o quizá la invasión planeada de una potencia extranjera?.
  • Cuáles son los límites del lugar y expándelos de forma general. ¿Qué hay más allá de la ciudad donde Neo vive atrapado? ¿Cómo se llegó a la rebelión de las máquinas y la esclavitud de la humanidad?
  • Cómo se llaman esos lugares y qué particularidades poseen. Los rasgos de los sitios son tan importantes como sus nombres. La Comarca es un lugar de una tranquilidad pastoril, mientras que Mordor es un sitio oscuro y ruidoso.
  • Quiénes habitan esos lugares. ¿Humanos? ¿Elfos? ¿Androides liberados de sus amos? ¿Se odian entre ellos? ¿Comercian de manera libre?
  • Cuáles son las particularidades sociales y culturales de esos lugares. ¿La gente tiene que matarse a trabajar para poder comer o los impuestos son tan holgados que todos viven felices? ¿Podemos imaginar a Harry Potter sin el quidditch o a Star-Lord sin el pop de los 80s?

2.- Inspírate en lugares reales.

La obra de Tolkien se habría quedado en nada si no hubiera existido algo llamado “la campiña inglesa”. Matrix sería un truño si no tuviéramos Manhattan para contrastar. Canción de Hielo y Fuego bebe de la guerra que enfrentó a la casa de Lancaster y la casa de York.

Hay un dicho en biología que dice que no importa cuán fértil sea tu imaginación, la naturaleza ya lo pensó antes. Esto es válido para el mundo físico. Los desiertos australianos, las junglas brasileñas… pero también la Tokyo actual o la Venecia del siglo XVI.

Porque a los lectores les gustan los lugares fantásticos, pero también les gustan los lugares reconocibles.

3.- Crea contrastes vívidos.

No hay luz sin sombras ni frío sin calor. La trama necesita pasar por lugares que claramente marquen límites. No hace falta hablar del viaje de Frodo para entenderlo. Los contrastes dan verosimilitud, dan realismo. El tedio mata el interés y un lugar uniforme mata la mejor de las historias.

1984 es una obra en la que todo parece transcurrir de modo uniforme. Un estado policial con una policía que vigila tus pensamientos y tu felicidad. Pero sólo es así en apariencia. Orwell nos cuenta que Winston trabaja en un lugar de perfección impoluta mientras vive en un edificio ruinoso. Habla de los suburbios aglomerados donde viven los proletarios y también de las salidas al campo a escondidas con Julia.

4.- Dale un par de vueltas a los nombres.

Los nombres son importantes. Un buen nombre nos puede decir mucho más que una extensa descripción. Da el tono correcto y prepara al lector para lo que viene.

Raistlin no va a pasar un examen de mago en la escuela de los magos. Raistlin se somete a la Prueba en La Torre de Alta Hechicería. Eso nos dice todo lo que debemos saber. No necesitaríamos que se nos dijera que hay jóvenes que perecen en la Prueba. No necesitaríamos que nos dijeran que sólo hay una Torre en el mundo y que los magos son gente peculiar. El nombre evoca todo eso.

Gastar tiempo en dar con el nombre correcto es una inversión que nos devuelve con creces el esfuerzo que nos llevó. Aprovecha los ecos de las palabras. Usa las evocaciones. Pratchett era un maestro en eso, así que ahí va una razón más para leer sus novelas.

5.- Evita centrarte en las grandes cosas.

Las tensiones comerciales de tu mundo está muy bien, pero tus lectores no quieren un libro con el que aprobar la asignatura de macroeconomía. Las calles tienen vida, tienen sonidos. Tienen olores. Si te sientes creativo hasta tienen sabores y texturas.

Una taberna en una ciudad portuaria no serviría venado asado o liebre espetada a nuestros viajeros protagonistas, sino que la caldereta de bacalao y unos mejillones en salsa dominarían el menú. En las montañas no se visten delicadas sedas, sino cuero con el interior forrado de borreguillo. No entremos en el esquijama de los tripulantes de la Enterprise porque me enciendo.

El comandante Samuel Vimes sabe en qué lugar de Ankh-Morpork se encuentra porque nota con los pies los diferentes firmes de las calles.

Ese tipo de detalles son los que podrían dar vida a tu mundo.

6.- Haz de la inclusión y la variedad tus banderas.

Si resulta que te imaginas tu mundo poblado por varones blancos heterosexuales… tenemos un problema. Tienes reinas elfas, tienes guerreros enanos, tienes bersérkers orcos, tienes ladrones trasgos, pero tus protagonistas son un grupo de machitos caucásicos. Como mucho hay una mujer en el grupo y resulta que lo es porque no le quedó más remedio, que a ella lo que le van son las sartenes. Y seguro que salió de aventuras debido a algún trauma sexual.
En el mundo en que vivimos hay gentes de todos los tonos de piel. Hay variedad de opciones románticas. Hay hombres y mujeres. Hay niños y ancianos. Hay cojos, hay ciegos y hay gordos. Todas esas gentes pueden pertenecer a tu telón de fondo de un modo activo. La Reina de los Enanos llegó al poder en justo duelo contra otros quince aspirantes. El Archimago de la Corte protege a su amante, el juglar más famoso del reino, de sus ocurrencias contra la corona. El comandante del destructor insignia de la Armada Galáctica necesita un sillón XXL en el puente de mando.
Haz visibles las realidades del mundo.

7.- Usa los sentidos de tus personajes.

Hay dos maneras de describir tu mundo: un tochaco de cuarenta líneas lleno de adjetivos e información enciclopédica o tamizar el mundo a través de las vivencias de los protagonistas.

No hace falta describir la aglomeración de las callejuelas de la ciudad baja en la capital del reino si sabemos que el protagonista ha de abrirse paso a empujones y reniegos. El lector sabe que la temperatura es glacial si el protagonista castañetea al hablar.

Crear un mundo detallado no sirve de nada si no se muestra. Y ningún lector quiere una guía turística, sino que quiere vivir y experimentar el viaje.

Sergio Pardo

Escrito por Sergio Pardo.

Pucelano todoterreno y ochentero. Ambientólogo de carrera, cartógrafo de profesión, aikidoka de pasión y escritor de corazón. Hace unos años decidí coger el bolígrafo por los cuernos y educarme formalmente…

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