How to Kôsen


¡Hola, aquí Auro y Diana, AKA. Kôsen!

Mucha gente que quiere hacer un cómic con otras personas nos pregunta cómo hemos podido hacerlo durante tanto tiempo sin matarnos… Bueno, este es nuestro método que, ojo, no tiene porqué ser el vuestro, se trata de que encontréis uno en el que todas las partes estéis cómodas y realizadas artísticamente.

En primer lugar, recordad que somos dos autoras completas: Ambas podemos dibujar y guionizar. Además, nos gusta bastante realizar proyectos propios, pero también tenemos la suficiente confianza la una en la otra como para delegar parte del proceso por falta de tiempo o contar con otro punto de vista y un par de manos extras que ayude a enriquecer la obra.

1. Método salomónico.

Cuando empezamos, allá por el jurásico, este fue el sistema que usábamos. Consistía en hacer todo entre las dos como un equipo creativo en el que las ideas de ambas tenían el mismo peso.

De esa forma, entre las dos y mediante reuniones, desarrollábamos el guion, el storyboard y decidíamos qué dibujaría cada una. La principal peculiaridad de este sistema es que llevábamos esta división de tareas hasta los mismos personajes, y nos los repartíamos. Algo que es bastante común en la animación, no tanto en el cómic, donde las tareas se reparten por fases del proceso (guionista, dibujante, entintador y colorista).

Con este método creamos nuestras primeras historias cortas para revistas y también nuestro primer cómic para una editorial: Garou-chan.

El problema de este método fue que al tener narrativas y estilos diferentes y poca experiencia, el resultado era un Frankenstein en el que ninguna se sentía del todo a gusto. Sin embargo, de haber seguido con él, es posible que lo hubiéramos perfeccionado, mimetizando nuestros estilos (más de lo que ya se parecen hoy en día). Hay autoras que trabajan así y les funciona, como las italianas Dany & Dany.

2. Método mangaka.

Consiste en que, aquella a quien se le ocurre la idea, desarrolla el proyecto entero: guión, diseños, páginas… Y si lo acepta una editorial, se encarga de hacerlo. La otra hará las veces de asistente, dibujando fondos, entintando o poniendo tramas o bases de color. Y, en cuanto al guion, no tendrá poder de decisión sobre la trama, sino más bien tendrá una función en segundo plano, aportando ideas pero sin imponerlas y sobre todo, detectando posibles fallos como haría un lector beta o un editor.

Este sistema nos funciona muy bien, ya que es con el que hemos sacado adelante más obras y nos permite trabajar en varias al mismo tiempo. Pero hay que tener la confianza suficiente para hacer concesiones, dejar parte del trabajo en las manos de la otra y saber que hará una obra merecedora de ser publicada bajo el nombre de las dos.

Saihôshi, Stallion, Daemonium y Lêttera, las creamos con este método.

3. Método guionista-dibujante.

Últimamente, Diana no tiene tiempo de dibujar cómic. Sin embargo, ha dado la casualidad que los últimos proyectos que nos han aceptado las editoriales han sido de guiones suyos. ¿La solución? Simple: dejar el dibujo a cargo de la que sí tiene tiempo de llevarlo a cabo.

Para alguien que es creador completo y que ama dibujar, esta cesión puede ser difícil o impensable. En nuestro caso, al llevar tantos años trabajando juntas, confiamos plenamente la una en la otra, y ceder no cuesta trabajo. De hecho, hasta mola ver como la otra persona da forma a su manera a las ideas que una ha pensado.

Además, los límites de ambas funciones se difuminan. De modo, que Aurora tiene libertad para modificar cosas del guión cuando, al extrapolarlo a la narrativa de cómic se da cuenta de qué cosas faltan o no funcionan, mejorando la idea inicial. Y Diana se involucra en la parte artística cuando las imperdonables fechas de entrega se vienen encima para que los resultados sean óptimos.

Así, hemos trabajado en nuestras series más recientes, Windrose y Gata de Madrid.

4. Método “aparta tus sucias manos de mi criatura”

¡Es broma! XD Tenemos algunos proyectos en solitario tan, tan personales, que la otra parte no interviene en su autoría. Sólo actúa como primera lectora y da su feedback y aporta ideas, que pueden ser tomadas en cuenta o no, sin que nadie se moleste por ello.

Así trabajamos en nuestras sagas de novelas, por ejemplo Monstruo busca Monstruo de Diana.

1 Comments

  1. Avatar
    Victor

    Lo importante es probar estilos y formas de trabajo hasta hallar la más idónea. En el manga de Bakuman se puede ver otro buen ejemplo. Solo os falta probar el método Marvel. xD

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