Plumas y plumillas 1. Qué son y características


Muchos dibujantes y aficionados al dibujo gustamos de seguir utilizando materiales tradicionales como rotuladores calibrados, plumillas, pinceles, plumas y un largo etc, en este artículo (primera parte de dos) me voy a centrar en hablaros de las plumillas, plumas de dibujo y estilográficas porque son los materiales que yo tiendo a utilizar, en especial las plumas, tanto de dibujo como estilográficas. En la segunda parte os hablaré de su mantenimiento y limpieza.

Para quien no lo sepa tanto las plumillas como las plumas son herramientas que utilizan tinta líquida mediante una punta hendida (reciben el nombre gavilanes porque son un par) de metal llamada plumín o plumilla. La diferencia es que las plumillas se ponen sobre un mango de madera, plástico u otro material llamado palillero y carecen de depósito o alimentador de tinta. Es decir, para poder escribir o dibujar debemos estar siempre mojando el plumín en el tintero para que la plumilla (por tensión superficial) forme una burbuja de tinta en su parte inferior que irá fluyendo al papel por la punta hendida mientras la utilizamos.

Por el contrario las plumas estilográficas son como un bolígrafo (un bolígrafo antiguo de hecho) en el que la plumilla, que aquí recibe el nombre de plumín, está conectada a un alimentador y un depósito recargable de tinta (ya sean cartuchos desechables o un cartucho recargable de émbolo o pistón), haciendo el proceso mucho más rápido, sencillo y limpio ya que no hay que estar mojando la herramienta todo el rato en el tintero con los posibles problemas y accidentes que eso puede causar. Y diréis «vaya, eso es muy cómodo». Sí, lo es, a mí me encantan las plumas pero tiene una parte negativa (aparte del precio, aunque una buena pluma dura años).

El problema es que el plumín de las plumas tiene muy poca o ninguna flexibilidad. Con una pluma, la capacidad de modular el grosor del trazo es prácticamente nula porque son muy rígidas, hecho que no ocurre con las plumillas que son mucho más versátiles pudiendo, según el tipo de plumilla que sea, hacer trazos finos como un cabello o gruesos como un rotulador en función de lo que apretemos. Y dentro de las plumillas hay plumillas para escritura y plumillas de dibujo y unas muy especiales que llevan depósito.

Os cuento un poquito acerca de estas maravillas metálicas y porque prefiero usar unas u otras.

Empiezo con las plumillas. No voy a dar nombres de las plumillas porque francamente no tengo ni idea. Yo voy a la tienda, me sacan la caja donde las tienen y elijo. Solo diré que una muy clásica es la G, la de cucharilla (la odio) y por ejemplo las Brause y Speedball. Las Brause son una maravilla aunque solo he probado las de escritura.

A efectos prácticos no hay demasiada diferencia entre las de dibujo y escritura, más allá de que las primeras tienden a tener más grosores diferentes, especialmente grosores finos, y son muy afiladas. Además, por lo general son más flexibles y tienen formas sencillas.

Las de escritura o caligrafía suelen ser un poquito más gruesas de punta y más rígidas y no siempre afiladas. Los gavilanes (las patitas que forman la punta) pueden acabar en ángulo formando un pequeño aplanamiento, pero las hay muy flexibles también y muchas de ellas tienen formas muy estrambóticas o la punta biselada ya que se usan sobre todo para caligrafía.

Otra cosa que es más fácil encontrar en las de escritura es la presencia de un depósito de tinta desmontable. Es una pieza metálica que se le puede poner a la plumilla como accesorio en forma de caperuza para que retenga más volumen de tinta. Es como una mochilita.

En mi experiencia trabajando con las de dibujo y escritura he visto otra diferencia que es lo que hace que tienda a utilizar plumillas de escritura: el raspado que hacen en el papel. Cuando utilizamos una plumilla, rotulador o pluma, el sentido del trazo es hacia abajo o hacia los lados, movimientos naturales a la hora de dibujar. Sin embargo, al escribir muchas veces el trazo que se hace es hacia arriba, a contrapelo. ¿Para qué nos sirve esto? Por lo general una plumilla de dibujo no suele dejar hacer trazos ascendentes porque empiezan a rascar el papel saltándole las fibras, provocando el atasco del fluir de la tinta en la plumilla y haciendo manchas y saltos en el trazo. No están preparadas para ese tipo de trazo, sobre todo si se hace rápido. Por el contrario, con las plumillas de escritura sí podemos hacerlo, ya que el movimiento natural al escribir es realizar trazos ascendentes para algunas letras con movimientos rápidos. La plumilla debe poder hacer ese movimiento, así que por lo general debe ser de punta un poco más gruesa, menos afilada y a veces acabar en un pequeño círculo plano. Esta es la razón por la que prefiero utilizar plumillas de escritura en vez de las de dibujo, porque puedo hacer cualquier tipo trazo y movimiento con ellas, se adaptan mejor a mi forma de trabajar.

Y como mención especial os presento a las plumillas oblicuas y las plumillas planas. Las plumillas planas son muy útiles para rellenar grandes espacios negros y las plumillas oblicuas tienen forma de z. A mí me gustan mucho y me son muy cómodas aunque sé de gente que le resultan mega incómodas. Lo malo es que apenas hay variedad de trazo entre ellas, pero para eso tenemos al maravilloso palillero oblicuo, que es un palillero normal que en la parte en la que se inserta la plumilla forma un ángulo. Algo guay de los palilleros y plumillas oblicuas (no usar juntos) es que es muy difícil mancharse los dedos de tinta al cargarlas.

Ahora pasemos a las plumas y estilográficas. Adoro esta herramienta. Son un poco caras en comparación con lo verdaderamente asequibles de las plumillas pero os aseguro que merecen la pena, una pluma bien cuidada dura años como nueva.

La pluma es la evolución de la plumilla: la plumilla y el palillero se fusionan y adquieren un cuerpo metálico, de plástico o resina que los dota de un alimentador y un depósito que permite que no haya que estar mojándolas en tinta cada poca tiempo. Además les confiere portabilidad y comodidad y la tapa le da una protección extra a los gavilanes, que son muy frágiles. Pierden flexibilidad de la plumilla, que aquí se llama plumín, pero ganan otras cosas.

Hay algunas plumas con plumines algo más flexibles que permiten modulación de trazo, pero no son muy comunes y suelen ser caras. Yo tenía una bastante asequible de la marca Noodle’s pero la pobre murió hace un par de años. No me gustó demasiado la pluma, me esperaba más de ella así que no fue una gran pérdida.

Al igual que en las plumillas, en las plumas también tenemos plumas específicas para dibujo. Suelen ser más asequibles que las estilográficas, como mucho igual te cuestan unos 10-12€ y las hay incluso más baratas. También las hay desechables. Suelen tener un plumín muy fino y pequeño y cuerpo de plástico, lo que las hace ligeras. Permiten hacer trazos a contrapelo debido a que son más rígidas que las plumillas y a que los plumines de las plumas tanto de estas como las de las estilográficas acaban en una pequeña bolita en vez de en una punta afilada. Por eso permiten hacer el trazo ascendente o a contrapelo, pero apenas tienen modulación de trazo.

Luego tenemos las plumas estilográficas. Son muy estéticas, elegantes y atractivas, por lo general. Suelen tener cuerpos metálicos o de resina más cortos que las de dibujo y son mucho más sofisticadas y adornadas. Además, sus plumines son de mejor calidad dado que en las plumas estilográficas se prima principalmente la durabilidad y estética, de ahí su precio, aunque las hace también más delicadas, solo hay que verlas. El plumín de estas plumas es por lo general más grande que el de las de dibujo, más suave y por lo general más grueso. Hay tres grosores: M, F y EF, siendo los más comunes los de la F y la M, especialmente la M, y muy escasos los EF. Para que os hagáis una idea, las plumas de dibujo son todas del mismo grosor, aproximadamente un EF o incluso un poco más fino, lo cual es muy guay porque permite hacer mucho detalle. La modulación de trazo de las estilográficas es más bajo que el de las de dibujo, que si en esas era ya muy bajo en estas es prácticamente cero.

Dicho esto os comento las dos plumas de dibujo que yo he usado y tengo ahora, una me encanta y la otra le tengo bastante asquete. Son las Platinum Deskpen y la Tachikawa School G.

Empiezo por la Tachikawa que es la que no me gusta. La compré porque es muy barata, no sé si me costó 2 €, así que dije ¡vamos a probarla! Y nunca más, de verdad, qué horror de herramienta. Usara el papel que usara, el plumín se atascaba cada dos segundos de lo áspero que era. Eso sí, permite modular el trazo bastante, lo cual sería muy guay si no fuera por lo áspero de su plumín y por la mala disposición y forma del alimentador. Cuando aprietas el alimentador da contra el papel y ensucia o hace una mancha en el trazo. Viendo esto dije «oye, igual es que la mía está mal», así que compré otra. Pues no, no estaba mal, es que es así. Si las usáis y os son cómodas un hurra por vosotros, yo no puedo con ellas, que horror, en el cajón están criando polvo.

Ahora hablaremos de la reina, la Platinum Desk Pen. Para que os hagáis una idea de lo maravilla que es, solo os diré que tengo 5 de estas monadas, cada una con la tinta de un color. Las Platinum tienen el cuerpo muy largo, caben malamente en un estuche (esta es su pega, ya ves tú) pero escriben mega suave y son muy difíciles de atascar. Puedes apretar y el alimentador nunca tocará el papel. Eso sí, el plumín es más duro que en la otra así que permiten algo menos de modulación de trazo, pero vaya, merece la pena. Eso sí, las Platinum valen cada una 10-12€.

Del mismo tipo y características de las Platinum Desk Pen están las Pilot Desk Pen y las Platinum Carbon Desk Pen. El plumín y la caperuza cambian de forma pero por lo demás son muy similares. De estas no tengo ninguna, pero las he probado y van muy bien también.


En el siguiente artículo os hablaré del mantenimiento y cuidado de las plumas, tanto de las de dibujo como de las estilográficas.

Un saludo y gracias por leerme, espero que no se os haya hecho pesado.

¡Corto y fuera!

Soturisi

Escrito por Soturisi.

Soturisi es una artista autodidacta segoviana-albacetense que residente en Murcia. Es una apasionada de las acuarelas y las técnicas tradicionales que de vez en cuando hace sus pinitos con la…

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