Pinceles para toda la vida


Tengo varios pinceles para óleo que llevan conmigo más de un cuarto de siglo. Uno de ellos, un lengua de gato del número 4, lo uso en todos y cada uno de mis óleos. Ahora le quedan solo unos cuantos pelos, pero es ya una costumbre usarlo aunque sea en un trazo. Si se cuida bien, un pincel puede durar eso y mucho más. Sigue leyendo para saber más.

Tipos de pincel

En mis botes de pinceles tengo tres categorías separadas: pinceles para óleo, pinceles para acuarela y pinceles para tinta. Creo que es bueno no mezclar los pinceles que se usen en estas técnicas, ya que el tipo de medio que se pega a ellos es muy diferente y puede afectar a los pelos del pincel e incluso a la propia pintura. Aunque no hay problema en usarlos puntalmente para conseguir un efecto concreto, como una textura basta usando pinceles de cerda en acuarela.

¿Sintéticos o naturales?

Bien, hasta hace unos años los pinceles sintéticos no podían competir con los naturales, ni en el trazo, ni en la elasticidad, ni en la retención del líquido, ni en la durabilidad. Hoy en día eso ha cambiado mucho.

Es bastante común decir que los pinceles de pelo natural son de mejor calidad que los sintéticos, y en general es cierto, sobre todo en el caso de la acuarela, la tinta y la aguada, pero hoy en día se pueden conseguir pinceles de fibra sintética capaces de conseguir trazos, capas de pintura, degradados, tan buenos como los naturales, a un precio mucho menor y sin necesidad de matar a un animal para ello.

Arriba, pinceles naturales. Abajo, sintéticos.

Sobre esto último, no dudo que más de uno se reirá, que no se mata a una marta, por ejemplo, sólo para hacer pinceles con el pelo de su cola, sino que se aprovecha el resto del animal para otras cosas. Y sí, es cierto, pero incluso un pequeño gesto como usar pinceles sintéticos puede marcar la diferencia en el futuro. Me gustan los animales, y si usar un pincel sintético ayuda, aunque sea poco, bienvenidos sean.

Pinceles para óleo y acrílico

Los clásicos pinceles para óleo son los llamados de cerda, porque los de pelo natural se obtienen del espinazo del cerdo. Son pinceles de pelo áspero y rígido, ideales para aplicar pintura en grandes superficies, mezlcar colores y dar textura.

También hay pinceles de pelo más suave, como los sintéticos de poliéster Toray o los naturales de pelo de ciervo y similares. Se usan para dar capas de pintura más suaves, detalles, etc.

Los hay en diferentes formas: redondos, planos, de lengua de gato (plano con la punta redondeada), etc.

Pinceles para acuarela

Para acuarela se necesitan pinceles muy elásticos, de pelo suave y gran retención de líquido. Los más clásicos son los de pelo natural de marta, pero las fibras sintéticas actuales consiguen unas prestaciones casi iguales a un costo sensiblemente inferior. Los hay de muchas formas, pero las más habituales suelen ser los redondos y los planos, además de algunos especiales comos los de abanico, muy interesantes para mezclar sobre el papel y crear textura.

Aquí me gustaría decir que con la témpera, al ser una técnica al agua con la que puede pintarse tanto con capas finas como la acuarela o gruesas como con el óleo, es válido usar pinceles de ambos tipos.

Pinceles para tinta y aguada

Estos pinceles son exactamente iguales que los de acuarela, pero he preferido dejarlos en un apartado propio porque, al usar tinta china, por muy bien que se limpie, es habitual que queden restos en la base del pincel, y si se usasen luego para acuarela podrían aparecer manchas grises. Por eso, es mejor tener algunos pinceles sólo para tinta y aguada, y otros sólo para acuarela.

Pinceles con depósito

Son pinceles sintéticos, normalmente de nylon, con un depósito para poner agua dentro, de forma que no es necesario disponer de un bote con agua para pintar. Este tipo de pincel es muy cómodo cuando se viaja o se sale a pintar fuera de casa.

Limpieza de los pinceles

Pinceles de óleo

En primer lugar, me gustaría compartir un truco para ahorrar en aguarrás. Seguramente usaréis un bote con doble fondo, o uno con alambres enredados en el fondo, que es lo mismo, y es probable que al final de cada sesión tiréis el aguarrás sucio. Pues ese aguarrás se puede reutilizar dejándolo bastante limpio de esta forma: buscad una botella de un litro aproximadamente (o mayor si usáis mucho aguarrás). Si es de plástico, que sea grueso para que aguante bien. Cuando acabes de pintar y enjuagar los pinceles y todo eso, mete el aguarrás sucio del bote en esa botella y guárdala. Al rato la suciedad se habrá posado en el fondo, dejando el aguarrás de arriba bastante limpio. Cuando vayas a usarlo, solo hay que echarlo en el bote con cuidado de que no se levante el poso sucio. Y cuando la botella tenga demasiada suciedad se puede llevar al punto limpio o enjuagarla y seguir usándola. Y ahora, sigamos limpiando.

Cuando se quiere limpiar a fondo un pincel, se usa agua y jabón. Para todos los pinceles, incluídos los de óleo. Pero dependiendo del momento, se pueden hacer limpiezas temporales.

Con los pinceles para óleo lo más aconsejable es limpiarlos después de cada sesión. Es tedioso, lo sé, y además en óleo se usan muchos pinceles, pero es necesario. Sin embargo, si acabas la sesión tarde por la noche y vas a continuar por la mañana, puedes enjuagarlos en trementina, para quitar la mayor parte de la pintura, y dejarlos luego sumergidos en un bote con agua y jabón. Pero ojo, dejadlos lo más horizontales posible para no deformar la punta. O usad uno de esos botes con un muelle arriba para sujetar el pincel sin que la punta se apoye en el fondo. Y usad agua, no trementina, que es más agresiva.

Sin embargo, llegará el momento en que habrá que hacer una limpieza a fondo. Para ello, os hará falta primero trementina o aguarrás, y luego una pastilla de jabón neutro (el típico jabón rectangular de glicerina va bien) y un recipiente con agua, como el lavabo. No uséis el fregadero de los platos, ya que algunos colores son venenosos.

El proceso es sencillo pero un poco largo, sobre todo si, como yo, usáis muchos pinceles en cada sesión:

En primer lugar hay que limpiar todo lo que se pueda el pincel con aguarrás y escurrirlo con un trapo. Siempre que se pueda es mejor usar trapos que papeles, ya que se ahorra dinero y se contamina menos. Cuando un trapo queda inservible por la cantidad de pintura que lleva encima se debe llevar a un punto limpio, nunca tirarlos a la basura. De hecho, es muy buena idea tener una papelera con una bolsa sólo para residuos de pintura (trapos, papeles, tubos vacíos) y llevarla al punto limpio más cercano cuando se llene.

Bien, tras pasarlos por el aguarrás tenemos los pinceles listos para hacer la limpieza con agua. Se llena un recipiente hasta la mitad más o menos de agua, da igual si está caliente o fría, y se moja una pastilla de jabón. Agarramos un pincel (suelo empezar por los grandes, así parece que cada vez queda menos trabajo), se moja y se frota en la pastilla para que se impregne de jabón. Luego se frota el pincel en la palma de la mano, arriba y abajo, hasta que salga bastante espuma. Se aclara el pincel en el agua y se repite el proceso hasta que la espuma sale limpia. Es así de sencillo.

Una vez limpios todos los pinceles se dejan secar en posición horizontal sobre un trapo, y una vez secos se pueden dejar en el bote con los demás pinceles. Si estaban muy sucios y el agua ha quedado coloreada es conveniente colarla con una tela o un papel de cocina antes de tirarla al desagüe, bastante porquería tenemos ya en las alcantarillas. Los restos de pintura que quedan en el trapo de colar se pueden echar a la papelera de residuos, o si habéis usado un papel, tirarlo entero directamente.

Pinceles de acuarela, tinta, acrílico y otras técnicas de agua

El proceso para limpiar estos pinceles es básicamente igual que los de óleo, sólo que no se enjuagan en aguarrás (esto es obvio) y en el caso de pinceles delicados es mejor usar jabón de manos, gel de ducha o champú que pastilla, ya que es menos agresivo. Se llena un recipiente de agua hasta la mitad, se echa un poco de jabón en la mano y se frota de arriba abajo con el pincel (nunca “clavarlo” ni frotarlo de cualquier forma sobre la mano, pueden deformarse los pelos). Una vez limpio se enjuaga con agua limpia, se le da una sacudida para quitar el exceso y se deja secar horizontalmente sobre un trapo.

Pinceles con depósito

Si la pintura es acuarela o tinta, basta con apretar el pincel para que salga agua y frotarlo contra un trapo o un papel, limpiándolo. Si la pintura es espesa, como témpera, se puede enjuagar antes en un bote con agua.

Conservación de los pinceles

Si no se van a usar durante mucho tiempo, años (algo que no debería ocurrir nunca) se puede proteger la punta con un cilindro de cartón y guardarlos en una caja cerrada con un sobre de Silica Gel para evitar la humedad.

Si solo queremos guardarlos de una sesión a otra se meten en un bote de tamaño adecuado con los pelos hacia arriba, y el bote en un sitio donde no le caiga demasiado polvo. Para pinceles largos de óleo y acrílico es mejor usar un bote pesado, de cristal o cerámica, que no se vuelque si nos enganchamos con un pincel o le damos un golpe sin querer. Lo ideal es encontrar un bote que tenga la base más ancha que la boca, como los de cocina que pueden comprarse en tiendas de menaje (los que se usan para guardar cucharones de madera y cosas así).

Y la verdad es que no hay mucho más que contar, mantener los pinceles en buen estado es fácil si se hace adecuadamente.

Espero que os sea de utilidad.

Cano

Escrito por Cano.

Nacido en 1970. Aunque ha dibujado y pintado desde siempre, en 2009 Cano hizo dos cosas que cambiaron su vida: se dejó bigote y descubrió la pintura digital. Desde entonces…

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