Tratamiento de residuos de pintura


Cuando se pinta con óleo, acrílico, acuarela y otras pinturas basadas en pigmentos (también con medios secos, como pastel), es fácil olvidar que algunos de esos colores tienen compuestos venenosos en sus ingredientes, y los residuos deben tratarse adecuadamente. Por poner un ejemplo, el cadmio presente en esos brillantes amarillos, naranjas y rojos es un metal pesado tóxico que podemos tragar sin darnos cuenta, especialmente si usamos barritas de pastel y aspiramos el polvo. Puede provocar daños y envenenamiento en los pulmones y riñones. Tampoco hay que alarmarse en exceso: es difícil que te ocurra eso pintando o dibujando, las dosis que se respiran son muy pequeñas. Y en las fábricas de material artístico se va investigando continuamente para crear pigmentos los más inocuos posible.

Pero el caso es muy distinto respecto al medio ambiente y los residuos que desechamos de nuestro arte, y por ello es importante saber qué hacer con ellos.

Me voy a centrar en el óleo, aunque estos consejos sirven para cualquier tipo de pintura y de medios secos. De estos últimos es especialmente importante disponer con seguridad de los restos de pastel, que suelen tener pigmentos muy puros, y de óleos, que usan disolventes como aceite (obvio) y trementina.

Puntos limpios

En este artículo van a aparecer mucho las palabras “punto limpio”. Quizá en otros países o comunidades reciban un nombre diferente, pero son centros de tratamiento de residuos, donde puede llevarse casi cualquier tipo de desecho. Por lo general hay que registrarse para usarlos, es gratuito, aunque tienes un límite de algunos tipos de residuos por año, y si te pasas debes pagar una pequeña cantidad (unos pocos céntimos por kilo más o menos).

Limpieza de material y separación de residuos

Bien, tras una intensa sesión de pintura llega el momento de recoger y limpiar. Lo primero, si no se va a volver a pintar en unos días y el color que queda en la paleta está inservible, es raspar. Tanto si usamos una paleta clásica como una de papel (yo uso láminas de papel de congelar), raspamos los restos de pintura con una espátula y los guardamos en un bote. Cuando éste se llena, se lleva al punto limpio más cercano, avisando que son restos de pintura, para su tratamiento.

Es conveniente tener una papelera dedicada únicamente a papeles y trapos absorbentes de los que usamos para limpiar restos de pintura o disolventes. Si la paleta es desechable, una vez raspada se tira a esa papelera. Si es una paleta clásica se limpia con papel absorbente o trapos viejos. Cuando éstos están tan sucios que son inservibles, se tiran a esa papelera. Una vez llena, se lleva al punto limpio más cercano, avisando de que contiene absorbentes con restos de pintura.

Lo siguiente es el aguarrás. El bote de limpiar los pinceles siempre está sucio, y va acumulando partículas de pintura en el fondo y las paredes. Tras cada sesión es bueno removerlo bien para soltar todas las que se pueda y luego echar ese aguarrás sucio a una botella que tendremos preparada solo para ese fin. Si la dejamos reposar unas horas, la suciedad se quedará en el fondo y ese aguarrás podrá volver a usarse sin problemas, prácticamente limpio. Pero cuando la botella tenga una buena cantidad de ese residuo, una vez más la llevaremos al punto limpio más cercano, y diremos lo que contiene para que le den el tratamiento adecuado.

Lo siguiente sería limpiar los pinceles, pero para eso ya hice un tutorial.


Y eso es todo. Muchas veces se tiran los residuos a la basura solo por desconocimiento, pero una vez sabemos que es fácil y que hay sitios dedicados a esto seguro que nos esforzaremos más en mantener un poco más limpio el entorno.

Cano

Escrito por Cano.

Nacido en 1970. Aunque ha dibujado y pintado desde siempre, en 2009 Cano hizo dos cosas que cambiaron su vida: se dejó bigote y descubrió la pintura digital. Desde entonces…

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