Errores que debes evitar a la hora de escribir diálogos


Tanto si dibujas cómics como si escribes guiones o historias, te has enfrentado a los diálogos. Podríamos definirlos como ese momento en el que el narrador toma aire y son los personajes los que hablan. En los cómics no son solo el descanso del narrador, sino prácticamente toda la comunicación verbal de la obra. Por ello, es muy importante evitar pequeños errores y fallos que pueden restarle dinamismo a la historia, molestar al lector y perjudicar a la obra.

Veamos a continuación cuáles son los principales errores que cometemos los escritores y guionistas, aunque hay que tener en cuenta otros factores. En función del tipo de obra y del tono que se le quiera dar, alguno de los considerados “errores” puede no serlo como tal. Será decisión del autor darle un estilo u otro. 

Errores y problemas en los diálogos

  • Repetir y explicar demasiado. Tanto si es una historia escrita o un cómic, hay elementos que no deberían repetirse tanto. Recordar el pasado continuamente, nombrar lo que ya estás viendo en la viñeta, repetir lo ya explicado… Eso sobra, y no suele gustarle al lector. Por experiencia os diré que, aunque a mí me parecía buena idea a veces, a algunos lectores pensaron que les tomaba por tontos. Mucho cuidado con las repeticiones.
  • No dotar de personalidad a los personajes. La forma de hablar de cada personaje debe ser única. El autor deberá tenerlo en cuenta para que no parezca que todos tienen la misma voz y darle dinamismo a la historia. Considero que un personaje tiene una muy buena voz propia cuando, sin indicar quién ha hablado, se le reconoce. Para conseguirlo puedes jugar con acentos, coletillas, expresiones…
  • Ser demasiado escueto. ¿Os imagináis una conversación en la que todo sean frases cortas y respuestas “Sí”, “No”? No hay cosa más antinatural y robótica. Salvo que tu personaje sea un robot, evita caer en este tipo de respuestas.
  • Abusar de etiquetas y verbos en acotaciones. Soy muy maniático, lo reconozco. Me frustro si veo demasiados “dijo” o “preguntó”. Hay que evitar repetir y abusar de los verbos. Lo mejor es sustituir las acotaciones repetitivas o innecesarias por alguna descripción o gesto del personaje, en lugar de explicar que ha dicho eso.
  • Escribir monólogos en conversaciones. Me explico: odio que un personaje se adueñe de toda la conversación y nos cuente su vida y la de su primo cada vez que abre la boca. Es una conversación, no un monólogo. Por favor, evitad (salvo que queráis dar ese efecto) que un personaje abuse de su turno de palabra.

A favor de la naturalidad, en su dosis justa

Como autor y como lector, me gusta leer obras en las que los diálogos me parecen creíbles. Que no sean demasiado cultos y pretenciosos, pero tampoco escuetos y simples. En el término medio está la virtud, según cuentan. Esto también está relacionado con un último error que me molestó muchísimo a la hora de leer obras y cómics. Y es que yo veo lógico y natural que un adulto pueda hablar de forma culta, utilizando términos más elaborados y siendo muy específico con el tema a tratar, pero ¿un niño puede hacer eso? Encontrar niños pequeños en libros que hablan exactamente igual que los padres o incluso con mayor destreza del vocabulario… Eso no lo puedo soportar.

Personalmente opto por la naturalidad y las expresiones o las formas de hablar que escucho en mi día a día y que me suenan más creíbles. Eso sí, sin abusar, porque tampoco sería bueno tomar una conversación de la calle y meterla en un libro, salvo que se quiera hacer exactamente así. La dosis justa es la clave, la dosis que el autor considere y que luego los lectores dirán si les parece bien o no.

Espero que esta lista de errores y fallos a la hora de escribir diálogos os sea útil para futuras obras y escritos, y espero también poder encontrarlos en el catálogo de NEUH pronto. Nos vemos pronto con más posts sobre escritura y creación.

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