El nacimiento de Nadezda


En agosto del año pasado, Laura Morán proponía la creación de una antología de relatos de fantasía titulada “La otra fantasía medieval“. Y diréis, ¿la otra fantasía? ¿Qué otra? ¿y por qué medieval?

Seré breve: hay sobrados ejemplos que muestran que hay quien opina que si una historia está situada en el medievo (aka MEDIEVOOOOOOO), el papel de las mujeres está relegado a un segundo plano, sin poder de decisión, de actuación, ni de tener otro rol que el de “la mujer”. Aquí a menudo nos olvidamos de que estamos hablando de fantasía (donde todo es posible), y qué diantres, incluso de que ni la edad media real fue así en realidad.

Así que Laura vino con una propuesta de lo más osada: crear un relato de fantasía y medieval que fuera feminista, vamos, que no adoleciera de todas las ideas preconcebidas que inundan este tipo de fantasía y que, aunque muchos lo crean, ni son realistas, ni son necesarias.

Con esa premisa en mente escribí Una y mil veces Nadezda, relato que encontrareis en la antología y que espero que os guste mucho.

Fragmento de la segunda parte del relato. Sí, tiene partes. © 2017 Raquel Laforet

Ahora que la antología está presentada y os he dado unas pinceladas del relato, voy a hablaros un poco de él y de lo que me proponía al escribirlo (si lo conseguí o no, es algo que ya me contaréis cuando lo leáis).

Al sentarme a escribir sólo tenía dos cosas claras:

La primera era que si tenía que ser una fantasía medieval que demostrara que este género puede existir sin machismo, quería que fuera lo más típica posible. ¡Con magos! ¡Guerras entre países! ¡Reyes y reinas! ¡Ejércitos armados con espadas y lanzas! ¡Y bolas de fuego! ¡Dragoneeeeeees! Bueno, de todo lo que menciono al final no entró ni la mitad, porque ni es mi estilo, ni quería coger una historia ya escrita y arreglarla (a eso se le llama fanfic). Pero espero que captéis la idea.

La segunda es que quería demostrar una idea que a mí me parece muy simple: una mujer es, ante todo, una persona, y como tal, lo que puede y no puede hacer está definido por esto último, y no por su sexo. Aunque en realidad (atención, spoiler), como es maga, mucho de lo que puede hacer ella, la mayoría de personas ni siquiera pueden soñarlo. Pero esa es otra cuestión.

El asunto aquí es que con este relato quería mostrar que, como persona que es, mi protagonista, Nadezda, puede serlo todo. Puede ser simpática, arisca, tímida, agresiva, sociable, romántica o solitaria. Ningún rasgo, talento o característica le está vetado por ser mujer.

Descripción que hice para presentar a Nadezda hace unos meses © 2017 Raquel Laforet

Teniendo ese aspecto en cuenta creé el resto del elenco de personajes, permitiéndome cierta paridad en la relación de género y personaje al tratarse de un relato corto, de modo que aunque no ocupen más de dos líneas, hay personajes masculinos que se doblegan con facilidad y los hay que no, y otro tanto de lo mismo con los femeninos. De nuevo: la personalidad, carácter, ocupación, etc. de un personaje no está dictaminado por su género.

Y, por supuesto, su papel en la historia tampoco está definido por su género. Ningún personaje está supeditado a otro por esta razón. Si alguno lo está es por su rol en la historia. Por ejemplo: los profesores de Nadezda tienen ese papel por ser sus educadores, no por ser la imagen del mentor sabio y viejo (usualmente un hombre) del que la pupila, joven e imberbe, tiene mucho que aprender.

Esas dos ideas, un mundo fantástico típico y personajes con una personalidad independiente de su género, fueron la semilla de Una y mil veces Nadezda, relato con el que espero haber cumplido los requisitos de “La otra fantasía medieval”.

Ahora a esperar con paciencia a que la antología vea la luz y poder leer el resto de relatos, ¡estoy deseando tener la antología en mis manos! O en mi ebook.